Diagnóstico Clínico
Tipos de biopsias y técnicas de laboratorio
Del cuerpo al laboratorio: ¿qué es una biopsia?
Ya sabes qué es el cáncer a nivel celular: células con mutaciones específicas que se dividen sin control. Pero para tratarlo, tu médico necesita responder tres preguntas: ¿qué tipo de cáncer es? ¿cuáles mutaciones específicas tiene? ¿qué tratamiento tiene mayor probabilidad de funcionar?
La única forma de responder esas preguntas es examinar directamente las células cancerosas. Y para eso se necesita una muestra del tumor. A esa muestra la llamamos biopsia.
Existen dos grandes categorías de biopsia según lo que se recolecte: sólidas (tejido físico del tumor) y líquidas (fluidos corporales que contienen material del tumor).
Biopsias sólidas
Las biopsias sólidas son la forma tradicional de obtener una muestra: extraer un fragmento físico del tumor. La extracción puede ser quirúrgica (durante una cirugía) o guiada por aguja (menos invasiva). Una vez obtenido el tejido, se procesa en el laboratorio de patología. Las dos formas más comunes de conservar y preparar ese tejido son:
El tejido se sumerge en formalina (para preservar la estructura celular), se deshidrata, y se embebe en parafina — una cera sólida. El resultado es un "bloque" que puede archivarse por años.
Los bloques FFPE son el formato más común para pruebas genéticas. Un patólogo puede volver a ellos meses o años después para hacer análisis adicionales. Sin embargo, cada bloque es finito: solo hay una cantidad limitada de tejido disponible.
Desde un bloque FFPE se cortan rebanadas extremadamente delgadas (unos micrómetros) que se colocan sobre un portaobjetos de vidrio. Estas laminillas se tiñen con colorantes especiales y se examinan al microscopio.
El patólogo usa las laminillas para determinar el tipo de cáncer, el grado de diferenciación de las células, y otras características visuales del tumor.
Por muchas décadas, las biopsias sólidas fueron la única forma de estudiar un tumor. Recientemente, otra opción ha ganado importancia: las biopsias líquidas.
Biopsias líquidas
Una biopsia líquida no requiere extraer tejido del tumor. En su lugar, se toma una muestra de un fluido corporal en el que hay material del tumor circulando. La ventaja: es menos invasivo, más rápido, y en algunos casos puede repetirse frecuentemente para monitorear la evolución del cáncer.
El material del tumor puede llegar al fluido de distintas formas. Uno de los conceptos más importantes es el ctDNA (circulating tumor DNA): fragmentos de ADN que las células cancerosas liberan al torrente sanguíneo cuando mueren o se dividen.
Los cuatro fluidos más usados para biopsia líquida:
El fluido más común para biopsia líquida. Contiene ctDNA de la mayoría de los cánceres sólidos. Se usa para caracterización molecular, monitoreo de tratamiento, y detección temprana de recurrencia.
Utilizada principalmente para detectar mutaciones hereditarias — aquellas que heredaste de tus padres. Es la muestra estándar para pruebas de riesgo genético como BRCA1 y BRCA2.
Rodea el cerebro y la médula espinal. Se usa para caracterizar tumores del sistema nervioso central (glioblastomas, linfomas del SNC) donde una biopsia sólida es especialmente invasiva.
Muestra completamente no invasiva. Su contacto directo con el tracto urinario la hace especialmente útil para detectar y monitorear cánceres urológicos: vejiga, riñón y próstata.
El tipo de biopsia adecuada depende del cáncer, su localización, y el objetivo del análisis. Una vez que hay una muestra — sólida o líquida — el siguiente paso es analizarla en el laboratorio.
Del análisis al diagnóstico
Tener la muestra es solo la mitad del camino. Ahora hay que examinarla.
Los laboratorios usan varias técnicas para analizar biopsias, y cada técnica responde una pregunta distinta. Algunas se enfocan en las proteínas producidas por las células. Otras leen directamente el ADN. Otras muestran dónde están las mutaciones dentro del cromosoma.
Ninguna técnica es "mejor" en todos los sentidos — cada una tiene su lugar. Vamos a recorrer las cinco más importantes en orden, desde las más tradicionales hasta las más modernas.
Inmunohistoquímica (IHC)
La inmunohistoquímica es una de las técnicas más antiguas y más usadas en patología. Detecta proteínas específicas dentro o sobre la superficie de las células.
Se usan anticuerpos (moléculas del sistema inmune) diseñados para pegarse a una proteína específica. Estos anticuerpos vienen marcados con un colorante. Cuando el patólogo mira la laminilla al microscopio, ve manchas de color donde la proteína está presente — y ausencia de color donde no lo está.
Presencia o ausencia de proteínas específicas: receptores hormonales, marcadores de identidad celular, algunas proteínas relacionadas con mutaciones.
Es la técnica estándar para clasificar el tipo de cáncer y determinar si expresa ciertos biomarcadores. Ejemplos comunes: receptores de estrógeno y progesterona en cáncer de mama, expresión de HER2, expresión de PD-L1 para decisiones de inmunoterapia.
IHC solo detecta proteínas, no mutaciones directamente. Puede sugerir que hay una alteración genética subyacente, pero no confirma qué mutación específica está presente.
PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa)
PCR es una técnica que permite copiar un fragmento específico de ADN millones de veces. Al amplificar tanto material, se vuelve fácil detectar si una mutación particular está presente.
Se diseñan pequeñas moléculas ("cebadores") que reconocen la región del ADN que se quiere estudiar. Una enzima llamada polimerasa usa esos cebadores como punto de partida para copiar el ADN una y otra vez. Después de decenas de ciclos, hay millones de copias de esa región específica — suficiente material para analizarla con precisión.
Mutaciones puntuales específicas, siempre que se sepa de antemano cuál mutación se está buscando.
Cuando el médico tiene una sospecha específica: "¿tiene este paciente la mutación X del gen Y?" Es rápida, sensible y económica.
PCR busca solo una mutación a la vez. Para saber si un tumor tiene 10 mutaciones distintas, se necesitan 10 pruebas PCR separadas.
FISH (Hibridación Fluorescente In Situ)
FISH se usa cuando lo importante no es solo si una mutación existe, sino dónde está en el cromosoma. Es especialmente útil para detectar reordenamientos cromosómicos: cuando un pedazo grande de ADN se ha movido, duplicado, o borrado.
Se crean sondas de ADN marcadas con fluorescencia — sondas diseñadas para pegarse a regiones específicas del cromosoma. Cuando estas sondas se aplican a las células y se observan al microscopio de fluorescencia, brillan en lugares específicos. Contar los puntos brillantes y ver su posición revela reordenamientos.
Amplificación de genes (más copias de las normales), translocaciones (fusión de dos cromosomas), y deleciones (pérdida de regiones).
Detección de fusiones génicas en cánceres específicos (por ejemplo, la fusión BCR-ABL1 en leucemia mieloide crónica, o ALK en cáncer de pulmón).
Solo detecta las alteraciones estructurales que la sonda está diseñada para reconocer. No lee la secuencia detallada del ADN.
Secuenciación de Sanger
La secuenciación de Sanger fue la primera técnica que permitió leer el ADN letra por letra. Durante décadas fue el estándar de oro de la secuenciación.
Se copia el ADN de interés en presencia de "letras" modificadas que detienen la copia al azar. El resultado es una mezcla de fragmentos de distintos tamaños. Estos fragmentos se separan y se leen usando fluorescencia capilar — un instrumento que detecta el color de la última letra de cada fragmento.
La secuencia exacta de ADN en una región específica del gen. Puede identificar cualquier mutación puntual en esa región, incluso si nadie la había visto antes.
Confirmar una mutación identificada por otra técnica, o secuenciar regiones específicas de uno o pocos genes de interés.
Es lenta, cara por gen, y solo puede examinar una región a la vez. Secuenciar el conjunto de genes relevantes en un cáncer con Sanger tomaría semanas o meses.
Secuenciación de Nueva Generación (NGS)
NGS resuelve la limitación fundamental de las técnicas anteriores: en lugar de examinar un gen a la vez, lee cientos o miles de genes en paralelo, a partir de una sola muestra.
La muestra de ADN se fragmenta en millones de pedazos pequeños. Estos fragmentos se leen todos al mismo tiempo por instrumentos de alta capacidad. Una computadora reensambla las lecturas y las compara con un genoma de referencia, identificando dónde hay diferencias — es decir, mutaciones.
Prácticamente cualquier alteración genética: mutaciones puntuales, inserciones y deleciones, amplificaciones, fusiones. En un solo experimento.
Cuando el objetivo es un perfil molecular completo del tumor — no una respuesta a una pregunta específica, sino todas las respuestas relevantes en un solo análisis.
- Cobertura amplia: cientos de genes en lugar de uno
- Detecta múltiples tipos de alteraciones en el mismo análisis
- Requiere menos tejido que ejecutar múltiples pruebas separadas
- Reduce el tiempo total a diagnóstico
Esta capacidad de examinar todo el panorama molecular de un tumor a la vez cambia cómo se toman decisiones oncológicas. En la siguiente guía exploraremos por qué esa diferencia importa tanto en la práctica clínica.
| Aspecto | IHC | PCR | FISH | Sanger | NGS |
|---|---|---|---|---|---|
| ¿Qué examina? | Proteínas | ADN puntual | Cromosomas | ADN detallado | ADN a gran escala |
| Cobertura | 1 proteína | 1 mutación | 1-2 regiones | 1 gen | Cientos de genes |
| Sensibilidad | Media | Alta | Alta | Alta | Muy alta |
| Velocidad | Rápida | Rápida | Media | Lenta | Media |
| Tejido requerido | Poco | Poco | Poco | Moderado | Poco |
El siguiente paso
Ahora conoces las herramientas del diagnóstico oncológico moderno:
- Las biopsias son la fuente de material: sólidas (tejido) o líquidas (fluidos).
- Cinco técnicas principales analizan ese material: IHC, PCR, FISH, Sanger y NGS.
- Cada técnica responde una pregunta distinta y tiene su lugar.
- NGS es la única que puede examinar cientos de genes simultáneamente en una sola muestra.
Con esta base, ya tienes el vocabulario para entender por qué el enfoque tradicional — usar una técnica a la vez, gen por gen — puede fallar a un paciente. Y por qué un enfoque integral que use NGS desde el principio cambia las decisiones clínicas.
Descubre qué pasa cuando se sigue el enfoque secuencial "una prueba a la vez", y por qué las pruebas integrales cambian el resultado.
Repasa qué es una célula, qué son los genes, y cómo se desarrolla el cáncer a nivel molecular.
Si acabas de recibir un diagnóstico y necesitas una guía práctica para los siguientes días:
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